viernes, 16 de mayo de 2014




La Celestina




La Celestina es una obra que desde el principio ha planteado problemas en torno a la composición del libro, sobre el autor y la extensión de la misma , ninguno de los cuales se puede tener todavía por resuelto.  
La obra nos ha llegado en dos versiones: la primera, titulada Comedia de Calisto y Melibea , de dieciséis actos; y una segunda,Tragicomedia de Calisto y Melibea , en veintiuno. Las primeras ediciones, hasta que La Celestina adquiere su forma definitiva de veintiún actos, se concretan en tres estados bien definidos. Al primero corresponde la edición, considerada como princeps, impresa, al parecer, en Burgos por Fadrique de Basilea en 1499, de la cual se conoce un ejemplar único, falto de hojas al principio y al fin; carece de título y comienza con el argumento del Acto I. En esta versión de la obra todavía no se da noticia del autor.
El segundo estado lo constituyen las ediciones de 1500 (Toledo) y de 1501 (Sevilla) - conservadas también en ejemplares únicos -, las cuales contienen una Carta de "El autor a un su amigo" once octavas acrósticas de arte mayor, el argumento de la obra, los dieciséis actos con sus argumentos, y unas coplas del corrector Alonso de Proaza, que explican cómo debe leerse el acróstico y dan el lugar y la fecha de impresión.
El tercer estado lo representan las cinco ediciones de 1502 - Salamanca, Toledo y tres de Sevilla -, las cuales llevan ya el nombre definitivo de Tragicomedia de Calisto y Melibea y de la puta vieja Celestina : en todas ellas se añade un prólogo después de las octavas acrósticas y otras tres octavas antes de las coplas de Proaza, se intercalan algunos nuevos pasajes y se suprimen otros y se agregan - con el nombre de Tratado de Centurio - cinco actos más, pero no al final sino a continuación del XIV, con lo que los actos XV y XVI pasan a ser el XX y el XXI. En la edición de Toledo de 1926 apareció un nuevo acto, llamado "el de Traso" , intercalado como número XXI, epílogo tardío del cual se prescinde generalmente por su falta de calidad literaria.


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